miércoles, 13 de noviembre de 2013

SIEMPRE VENCEDOR

SIEMPRE VENCEDOR


Pase lo que pase no te des por vencido, nunca nadie dijo que esta vida iba ser fácil, pero Dios permitió que vengas a este mundo, para vivir la vida, disfrutarla, y lo puedes hacer!
No echándote a llorar y lamentándote por lo que no pudiste ser o hacer en la vida, busca, sigue, pide a Dios, que pueda guiarte en valor y autoridad,  para que tu corazón este en gozo y en paz.

Somos ciudadanos del cielo, no estamos solos en esta vida, Dios está con nosotros y lo estará también en la otra vida y así como peleamos contra satanás y sus huestes salvando almas en esta vida y Dios nos ve y somos su ejército contra satanás aquí en la tierra; así también lo seremos en la otra vida, en la vida eterna, donde saldremos con Jesús a terminar de una vez por todas con satanás y con sus huestes espirituales de maldad, seremos ese ejercito de Dios vestidos de lino finísimo, blanco y limpio que simboliza nuestra santidad, e iremos montando caballos blancos que significan el poder de Dios en nosotros.

No tengas ningún temor, no te rindas, OYE al Espíritu de Dios que clama por ti, oye al Espíritu Santo clamar por ti con gemidos indecibles, no lo rechaces, cuando venga la tentación para hacerte ceder ante tu debilidad y el Espíritu de Dios se haga presente y te diga “NO”, pues escúchalo y obedece la voz del Espíritu Santo y no la rechaces, no pases encima de lo que el Espíritu de Dios te dice, porque estas desechando al mismísimo Dios.
Nuestro Señor, te dará poder cuando hagas esto, escúchalo vence, vive en santidad y obtendrás poder de Dios para echar fuera demonios y sobre toda fuerza del enemigo, pero no te llenes de SOBERBIA porque ese poder no es tuyo es de Dios, tú no tienes poder para que los espíritus se SUJETEN a ti solo a se sujetan a Dios y en el nombre de Jesús,  tu REGOCÍJATE en que tu nombre este escrito en el libro de la vida. Ese es tu galardón y tu ganancia, ese es tu trabajo y ese es el propósito de Dios para tu vida.

2TIMOTEO 1:7 

Porque no nos ha dado Dios espíritu de cobardía, sino de poder, de amor y de dominio propio.