martes, 13 de agosto de 2013

GANADOR

…Y el ganador es… ¡Usted!, ¿qué le parece? Seguro pensarás que se trata de una broma o de la venta o algún artículo promocional o de engancharte con tu e-mail y luego bombardearte de spams o de pedirte tu número de celular y después enviarte mensajes que debes pagar y debilitar tu saldo o algo parecido, pero no es así, de veras esta vez te aseguro que TU eres el ganador.

Te reirás desconfiado y lo entiendo, porque seguro dirás con la vida que tengo, llena de luchas y problemas, no me siento para nada un ganador, pero en verdad te digo que esa es la más absoluta mentira de satanás, esa es la más cruel de sus mentiras, recuerda que él es “padre de mentira” Juan 8:44. Por eso no debes de mirar tu situación y decir en fe, que tú eres un ganador.

Tu ganancia, tu triunfo, tu victoria y tu gloria, están en Dios, en que tú puedas comprender que eres una persona singular, que eres una persona tan especial que eres el único de la creación que Dios te creo a su imagen y semejanza, como dice en génesis 1:26, además no solo que te hizo como a nadie en la creación, sino que también te dio autoridad y poder, para que señorees en los peces del mar, en las aves de los cielos, en las bestias, en toda la tierra, y en todo animal que se arrastra sobre la tierra.

En esto consiste tu grandeza y tu máxima originalidad. Imagen y semejanza quieren decir imagen verdadera, reflejo vivo y real de Dios. Por eso, fundamentalmente, el hombre es gloria de Dios.

La gloria de Dios consiste en comunicar a otros su propio ser y que esos seres, por Él creados, sean lo más parecidos a Él, no solo en lo físico de la imagen, sino también en lo espiritual de su santidad.

La gloria de Dios es, por tanto, el poder, la majestad, la riqueza y la vida que Dios manifiesta al hombre. Por eso eres un ganador y toda tu tarea, tus luchas y problemas de esta vida, debes dejarla en sus manos y debes enfocarte y ocuparte con gozo, fe y esperanza, de tu tarea principal que consiste en irte pareciendo, cada vez más, a Jesucristo.

Las demás cosas vendrán a ti. Escucha la voz de Dios, Él está en este momento delante de ti hablándote. Él te dice en esta oportunidad, que si oyes atentamente su voz y guardas y pones por obra sus mandamientos, Él te exaltará sobre todas las naciones de la tierra y que las bendiciones vendrán sobre ti y te alcanzaran, y que serás prosperado en toda actividad que desarrolles, si oyes su voz y pones por obra sus mandamientos.

Y que serás bendito en tu entrar y en tu salir, y que Él derrotará a todos los enemigos que se levanten contra ti, que por un camino vendrán contra ti y que por siete huirán de delante de ti y que te bendecirá sobre todo aquello sobre lo que pusieras tu mano.

Dios te confirmará por pueblo santo suyo, si guardas sus mandamientos y andas en sus caminos. Y verán todos que el nombre de Dios es invocado sobre ti, y te temerán. Deuteronomio 28:1-10

sábado, 10 de agosto de 2013

BUSCA PRIMERO EL REINO DE DIOS


Hemos leído y oído muchas veces el versículo de Mat. 6:33Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas.” En el que Jesús, nos habla del afán y la ansiedad por las cosas terrenales, el comer, el vivir y el vestir. Este versículo seguro nos ha gustado y se lo hemos repetido a cada persona que hemos visto angustiada por los problemas de la vida y los afanes de siempre. Lo hemos repasado también un sinnúmero de veces, y hemos creído y hecho la conclusión que es así. Entonces surge la pregunta, ¿porque hay cristianos que viven tan mal?

Dentro de la iglesia son un carnaval de fe, esperanza, alegría y felicidad, como si todo anduviera bien en el hogar y en la economía; pero en el fondo, en la intimidad del hogar, están muy mal, tristes, cabizbajos, deprimidos, sin esperanza; con notificaciones de acciones legales de los bancos por las deudas adquiridas. Amenazas del corte por falta de pago de los servicios básicos, agua, luz, gas, teléfono. Igual sucede con los estudios de los hijos, los cuales son avergonzados por el incumplimiento del pago de sus pensiones y también esta el pago de la hipoteca, o del alquiler de la vivienda.

Aparte de todo esto, tus hijos se rebelan, te enfrentan y cuestionan en tu fe, hijos que no quieren ir a la iglesia, por el contrario, están buscando, gustando y disfrutando más las cosas del mundo, alejándose de las cosas de Dios y tú no encuentras solución y tampoco la buscas en consejería con los pastores, sino al contrario la solapas para que ellos no se enteren y por si todo esto fuera poco y a raíz de todo esto, tienes problemas conyugales, gritos, llantos, celos, peleas constantes, infidelidad y falta de compromiso.

¿Te suena de alguna forma familiar?

Esto no es una historia de ciencia ficción de Steven Spielberg, esto es la triste realidad en muchos hogares. Quizá alguna parte de esta breve descripción de problemas te toque a ti, y te sientas identificado, o una gran parte o quizá todo junto, no lo sé. Pero la gente vive sufriendo las consecuencias de las malas decisiones, en la economía y en el hogar, y sobre todo en la parte espiritual. Andan todo el tiempo luchando, esforzándose, consiguiendo victorias efímeras que muy pronto se desvanecen y otra vez se vuelven a encontrar angustiados.

En medio de esta situación están orando y pidiéndole a Dios que los saque de esa penosa situación, pero como al parecer “Dios no responde de inmediato”, están preguntándole a Dios, ¿qué pasa Señor?, ¿qué hice Señor? o ¿hasta cuándo Señor?, Entonces viene la otra pregunta, ¿Porque tenemos que caer en estas angustias, si tenemos esta gran promesa de Dios de Mateo 6:33?

¿Será que no hemos podido entender su significado hasta ahora?, ¿Será que nuestra fe es demasiado débil para aceptar una promesa tan grande de nuestro Dios?, ¿Será que tenemos una falsa vida espiritual deformada por la lujuria y la voracidad de la carnalidad?

 

Desafíate buscando la verdadera respuesta para tu vida con estas preguntas y con todo nuestro corazón te decimos, busca pues, el reino de Dios y su justicia, de todo corazón y no te afanes más por tu vida, qué vas a comer o qué vas a beber; ni por tu cuerpo, qué vas a vestir. Porque nuestro Padre celestial sabe que tienes necesidad de todas esas cosas, y estas cosas que te faltan, te las añadidas, para bendición tuya y de tu familia y para gloria y honra de Él.