En la vida pasamos por diferentes circunstancias que nos van dejando cada una de ellas una enseñanza.
A veces dolorosa otras veces no, pero tal como las cicatrices, al verlas, recordamos, como y porque las tenemos.
La gente no cambia porque quiere, sino porque le hicieron daño y se vio obligada a dejar de ser quien era. No esta mal, pues el cambio es un proceso normal y obligatorio de la vida.
Lo que si esta mal, es creer que porque tenemos una cicatriz, todas las circunstancias o personas son iguales.
Pidamos sabiduría y discernimiento a Dios para no cerrar puertas en nuestro corazón en base a nuestras malas experiencias.
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