miércoles, 29 de mayo de 2013

PARA UNA MADRE, NO HAY HIJO MALO

Hay un dicho que dice: “Para una madre, no hay hijo malo” y vemos en las cárceles, mujeres muy entradas en edad, ancianas, haciendo cola con una bolsa de víveres,  que aun apenas pueden cargar, para llevársela a su “hijito” que tiene 40 años de edad, preso por ser el cabecilla de una banda dedicada al robo de bancos y sentenciado a 15 años de prisión, por robo agravado.

Personas enfermas con achaques propios de la vejez, olvidadas y deshonradas por este “hijito”, que ahora está preso y que nunca tuvo ni siquiera el más mínimo amor o sensibilidad hacia su madre. Malos hijos, o hijos con doble vida, prometiendo que iban a cambiar, cuando en su corazón, no había ninguna voluntad de quererlo hacer, hombres sin sentimientos, sin afecto natural, sin temor a Dios.

Estaremos caminando, los tiempos peligrosos, de los postreros, días que mencionaba, el apóstol Pablo a Timoteo, en su segunda carta, que decía: 2Tim. 3:1-5También debes saber esto: que en los postreros días vendrán tiempos peligrosos. Porque habrá hombres amadores de sí mismos, avaros, vanagloriosos, soberbios, blasfemos, desobedientes a los padres, ingratos, impíos, sin afecto natural, implacables, calumniadores, intemperantes, crueles, aborrecedores de lo bueno, traidores, impetuosos, infatuados, amadores de los deleites más que de Dios, que tendrán apariencia de piedad, pero negarán la eficacia de ella; a éstos evita.

Hoy, vemos muchos jóvenes, muchos de ellos, adolescentes aun, empuñando un arma de fuego, asesinando sin misericordia, por encargo, actuando como sicarios, seguro sin conocer correctamente, el significado de la palabra y alquilando sus servicios al mejor postor.

El problema sin fin, son las condenas para estos adolescentes, que son realmente benignas, porque se considera que no tienen, la experiencia de la vida, o la sabiduría para cometer los delitos que se le imputan.

Las madres tienen a estos, como incapaces de hacer algo malo, ellos representan para ellas la más pura imagen de la inocencia y al no creer lo que hacen sus hijos, tampoco los corrigen. Al final y cuando ya es tarde, están llorando en los tribunales pidiendo clemencia para sus hijos y luego en la cárcel visitándolos y llevándoles víveres.
Dios dice en su palabra, en cuanto la corrección y buena orientación para los hijos  Pro 29:15La vara y la corrección dan sabiduría; Mas el muchacho consentido avergonzará a su madre.

De que sirven ahora las lágrimas y los lamentos si hemos tenido la oportunidad de corregir a nuestros hijos cuando estaban niños y no lo hemos hecho, por eso la palabra de Dios es oportuna cuando dice: Pro 22:6  Instruye al niño en su camino,
Y aun cuando fuere viejo no se apartará de él.

Las modas y nuevas costumbres entre los adolescentes, no siempre son favorables para su desarrollo, el libertinaje y la promiscuidad sexual, los bailes eróticos, el alcohol y las modas de ropa y o artículos de marca, imprimen en ellos una necesidad que ellos “deben” suplir a como dé lugar.

Es allí donde aparecen los padres, supliendo “todas” la necesidades de estos jovencitos, trabajando y dejando la vida en los trabajos, con tal de satisfacer la lujuria de ellos, de andar a la moda o en costumbres que no van de acuerdo con sus realidades económicas, y cuando ya no pueden hacerlo, el joven acostumbrado a tenerlo todo; mira el camino más fácil para conseguirlo.

Ya los padres dejaron de ser los proveedores y también dejaron de tener importancia para ellos, porque no satisfacen sus necesidades; es allí donde empieza también, la falta de respeto y el abuso con los padres.

Estas a tiempo, todo esto se puede solucionar, mira tú realidad, no encontraras solución mirando a la derecha e izquierda; mira arriba, allí está la solución, Dios dice en cuanto a educar a sus hijos en su palabra y dando ejemplo de guardarla. Deuteronomio 6:6-7Y estas palabras que yo te mando hoy, estarán sobre tu corazón; y las repetirás a tus hijos, y hablarás de ellas estando en tu casa, y andando por el camino, y al acostarte, y cuando te levantes.

Es decir, tu hijo debe aprender de ti y seguir su crecimiento en fortaleza y sabiduría, lo cual traerá para él, la gracia de Dios. Luc 2:40Y el niño crecía y se fortalecía, y se llenaba de sabiduría; y la gracia de Dios era sobre él.”

La Biblia es muy clara cuando dice que la responsabilidad de criar a los hijos y ayudarlos a estar preparados para la vida, pertenece a los padres. Incúlcales esto a tus hijos y vive tú tal y conforme a las palabras que les dices.

Dios te bendiga y te guarde

Willy + Nella Colacci
 

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