lunes, 24 de junio de 2013

CRISTO ES NUESTRO AMIGO

A M I G O

Esa es una palabra que ha perdido de alguna manera y con el correr de los años su verdadero significado, identidad como tal, y su verdadero valor.

No es fácil tener amigos ahora, en este mundo tan competitivo y violento además, donde la mayoría de las personas, por evadir cualquier tipo de responsabilidad o compromiso con el prójimo adoptan posiciones muy frías y distantes y cuando tienen que dar fe de alguna persona, manifiestan lacónicamente ser solo conocidos.

Las acciones que abarcaban a esta palabra están siendo cada día más ignoradas, vulneradas, y desconocidas, alcanzando quizá, una verdadera relevancia, y solo, no exclusivamente, en el contexto familiar, porque hasta en ese contexto muchas veces se actúa también mostrando, el antónimo de la palabra, cuando se trata disputas por herencias u otras lujurias personales.

Entre mis cosas, encontré un par de definiciones, de la palabra amigo, de la que sinceramente, no recuerdo la fuente, pero igual se las comparto: Viene del latín amicus; ésta deriva del verbo amare (amar) y parece indicar que define la amistad como el amor filial. La otra dice que la palabra viene de latín animi (alma) y custos (guardar), o sea guardar el alma.

Si estas definiciones, las llevamos a la realidad actual, vamos a vernos tan decepcionados, como nos que sucede, cuando vemos con asombro, como los hijos de hogares, de las más renombradas y piadosas familias, viven llenos de odios y lujuria, entablando juicios a sus padres y hermanos, disputandose los bienes familiares.

¿Quién es un amigo?, es una persona, en quien puedes confiar, que estará a tu lado, en las buenas y en las malas, que comparte cosas afines, que te comprende, que te aconseja, que desea el bien para ti, y se alegra de tus logros personales y se duele contigo en tus derrotas y lucha para restaurarte y que está dispuesto, incluso sin dudarlo, a dar su vida por ti. Ese es un amigo.

Esas son en buena parte, las cualidades que pedimos en los demás, y que llenan nuestra expectativa, del verdadero amigo, ¿verdad?; pero, ¿nosotros seremos capaces de ser y hacer todo esto por otra persona?, sinceramente nos daremos con la triste realidad, que la respuesta es ¡NO!

La gran verdad, y no hay que ser hipócritas en esto; es que, nosotros mismos, no podemos, total o parcialmente, mantenemos en una línea estable de amistad, porque nos falta amor, sensibilidad, decisión y compromiso, y no queremos, por las malas experiencias vividas, volver a envolvernos, en una nueva relacion amical, porque nuestros corazones, han sido seriamente dañados, y endurecidos, por los maltratos y decepciones de otros.

La amistad, es un sentimiento de afecto, desinteresado, sincero y personal, que nace, crece, y se desarrolla con la convivencia, la tolerancia y la comunicacion frecuente, siendo la lealtad una de las condiciones básicas y fundamentales, para que la amistad se mantenga y se fortalezca.

Preguntábamos quien es un amigo y no encontramos a alguien que cumpla, o satisfaga nuestras expectativas, es más ni nosotros mismos podemos llenarlas, por las situaciones antes expuestas.

El único capaz, de poder cumplir ampliamente, todos los requisitos, es Cristo, Él, es el verdadero amigo. El que nunca falla, el que siempre es leal y fiel, que siempre nos perdona, y nos llena de su amor.

Si queremos ser amigos de Jesús, tenemos que invitarlo a nuestro corazón, para que viva por siempre con nosotros, tenemos que amarlo, correspondiendo a su inmenso amor y aprender, a ser fieles a Él y leales a sus enseñanzas, lo que permitirá una extrecha comunión en permanencia y unidad con Él.

El resultado de esta lealtad, a sus enseñanzas y la fidelidad, al cumplimiento de su palabra, no solo traerá esa comunión, que de hecho, es maravillosa y es lo más grande, que puede experimentar el ser humano, sino que también, traerá bendición, porque Dios cumplirá, todos los deseos de nuestro corazón.

Juan 15:7  Si permanecéis en mí, y mis palabras permanecen en vosotros, pedid todo lo que queréis, y os será hecho.

Jesús, nos ama con un verdadero amor, y nos dijo que, asi como el Padre lo ha amado, así también Él, nos ha amado y añade, que si guardamos sus mandamientos, permaneceremos en su amor, y este es el verdadero amor, que genera una verdadera amistad.

Juan 15:13-14 “Nadie tiene mayor amor que este, que uno ponga su vida por sus amigos. Vosotros sois mis amigos, si hacéis lo que yo os mando.

Finalmente, podemos afirmar con toda certeza, que Jesucristo, es nuestro mejor amigo, el único que fue capaz, de dar su vida por nosotros, siendo aún pecadores y solo nos pide una condición: Hacer su voluntad.

La verdadera amistad demanda amor y obediencia. No se puede amar sin que eso implique fidelidad. El amor no debe ser fingido, éste debe ser sincero, sin hipocresías. De ahí que el fruto del verdadero amor es la verdadera amistad. Cristo es nuestro verdadero amigo.

Dios te bendiga y te guarde

Willy + Nella Colacci

No hay comentarios:

Publicar un comentario