miércoles, 12 de junio de 2013

¿ME SIGUES?

¿ME SIGUES?


TEXTO: Mt. 26:31-35

31.    Entonces Jesús les dijo: Todos vosotros os escandalizaréis de mí esta noche; porque escrito está: Heriré al pastor, y las ovejas del rebaño serán dispersadas.
32.    Pero después que haya resucitado, iré delante de vosotros a Galilea.
33.    Respondiendo Pedro, le dijo: Aunque todos se escandalicen de ti, yo nunca me escandalizaré.
34.    Jesús le dijo: De cierto te digo que esta noche, antes que el gallo cante, me negarás tres veces.
35.    Pedro le dijo: Aunque me sea necesario morir contigo, no te negaré. Y todos los discípulos dijeron lo mismo.

ILUSTRACIÓN:

Cuando inicie mi vida cristiana, me congregaba en una Iglesia Alianza Cristiana y Misionera, esa fue mi “alma mater”, allí fui formado en mi amor y comunión diaria con el Señor y recuerdo que un día de culto de oración, el pastor de ese entonces el Rev. Samuel Calderón, un hombre de Dios a quien ame mucho, tuvo la idea de probar nuestra fidelidad a las cosas de Dios.

En ese tiempo en el Perú, se estaba viviendo un clima de gran violencia por el terrorismo que imponían dos grupos anárquicos, había explosiones de coches bombas, toma de pueblos, locales públicos, comisarias, apagones continuos, muertes y balaceras sin fin. Era frecuente ver en la prensa las acciones violentas de estos grupos en diferentes lugares, y nadie sabía o podía predecir en qué momento pasaría algo; ellos sembraban el terror y robaban nuestra paz.

Estos grupos autodenominaban sus doctrinas políticas como  marxistas leninistas maoístas; y en esa época de su efervescencia radical, empezaron también a atacar iglesias, pienso que, sustentando su accionar bajo el pensamiento de Karl Marx, hecho en 1844: "La religión es el opio del pueblo" o "La religión es el opio de los pueblos".

La idea de este pastor fue simular la toma de nuestra iglesia por un grupo terrorista. Mientras entonábamos un hermoso himno, entraron de improvisto tres hombres, con la cara y cabeza cubiertos gritando lemas terroristas y pidiendo a cada uno que entregue sus biblias.

Ya se imaginaran el momento, por el contexto de terror que se viva en esa época, muchos entregaron temerosos sus biblias, una hermana, se puso de pie a clamar a Dios en voz alta, en medio de la escena, otros quisieron escapar del templo, pero no podían, porque había uno de estos personajes en la puerta, todo esto pasaba, mientras se seguía recogiendo las biblias.

Mi esposa estaba tensa, también y me sujetaba del brazo, pensando en una posible reacción de mi parte. Cuando llegaron a nuestro lugar, yo me rehusé, a entregar mi biblia, poniéndola en la banca, al costado mío y poniéndome de pie y el supuesto terrorista me dijo: “Tranquilo nomas zambito”, (término muy usado en la época entre amigos).

Inmediatamente, le reconocí la voz al hermano, tomé asiento y le deje tomar mi biblia, hablándole a mi esposa, en voz muy bajita, que no se preocupara, que era el hermano Oscar y que todo eso, era solo un truco. El pastor nos exhortó luego, a la fidelidad y a definir, si estamos dispuestos, a poner nuestra vida por Cristo. Linda enseñanza.

El apóstol Pedro ofrecía, en el texto leído, su vida, al igual que los demás discípulos, en fidelidad a Jesús. En esta época, el Cristiano promedio, actúa como Pedro y los demás discípulos, uno en su emoción, dijo algo y todos los demás, lo siguieron vs 35. “Aunque me sea necesario morir contigo, no te negaré. Y todos los discípulos dijeron lo mismo” pura emoción por Jesucristo.

Al final sabemos cómo terminó Pedro, en la última de las tres negaciones; maldiciendo, con fuertes palabras y jurando no conocerlo, para ser creído, por los demás (Mat. 26:74) Entonces él comenzó a maldecir, y a jurar: No conozco al hombre…”

Cuando llevaban a Jesús, Pedro le seguía de lejos, (Luc. 22:54), “…Y Pedro le seguía de lejos.Creo que, si hubiera estado cerca de Jesús, no le hubiera negado. Esto es igual que el cristiano de hoy; nos alejamos de Él, con nuestra falta de oración, de congregarnos, de leer la biblia y tener comunión diaria. Le seguimos de lejos. Es decir, somos solo cristianos domingueros y calentadores de asientos; en vez de ser “parte de”. Debemos ser gente definida, madura, no importando las circunstancias, que nos van a tocar atravesar. Debemos tomar un compromiso real con Jesús.

Al final, tenemos a un Jesús, mirando a un Pedro eufórico que lo negaba, y el gallo que cantaba, para dar cumplimiento, a la profecía de Jesús, sobre la negación de éste. Pedro, rompió en llanto, al ver la mirada de Jesús. A nosotros, nos queda recordar, como lleno de emotividad, vanagloria y finalmente una muy débil fidelidad,  le decía que estaba dispuesto, a morir por él.

También nos queda, revisar nuestra vida, ver cómo somos, cuando estamos en nuestras iglesias; como ante su presencia, llenos de euforia y emoción, cantamos, adoramos y servimos, pero cuando estamos fuera de la iglesia, estamos negándolo, con nuestro testimonio y nuestra vana manera de vivir.

Aún Jesús, guarda para ti, esa mirada que le dio a Pedro, llena de amor y perdón, si tú así lo decides y se lo pides, y muestras, como Pedro, con sus lágrimas, una señal, de verdadero arrepentimiento, por tus pecados y decides vivir, una vida real con Él, buscándolo de veras, sin vanas emociones, ni pasajeras euforias. Recuerda que nadie, puede servir a dos señores, porque amará a uno y aborrecerá al otro. No podemos servir a Dios y al mundo.

Dios te bendiga

Willy + Nella Colacci

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