EL AMOR, COSA TAN RARA...
Al amor, es mejor no tratar de analizarlo o describirlo, porque perdería su esencia, mucho mejor es sentirlo, disfrutarlo y compartirlo día tras día. Es igual con el amor de Dios, siéntelo, disfrútalo y compártelo con tu prójimo todos los días.
1 Juan 4:7 "Amados, amémonos unos a otros, porque el amor es de Dios. Y todo aquel que ama ha nacido de Dios y conoce a Dios. El que no ama no ha conocido a Dios, porque Dios es amor".
Es tan difícil amar al prójimo en este mundo tan competitivo, en todo orden de cosas, donde todos quieren ser “lideres”, preparándose en lo académico, en lo vivencial y hasta en lo espiritual, para llegar a ser los que “dirigen”, los que toman las decisiones, los que están siempre en el “top ten”.
Es tan difícil amarlo, porque la lujuria por “ser” o “tener”, en este valle de lágrimas y traiciones, es la que nueve al mundo y enceguece, tanto al más piadoso, como al más maligno y este camino nos toca andar, donde tanto resbala, el cojo como el sano.
El ser humano, lo toma como una cuestión de sobrevivencia, porque eso es lo que pregonan, los grandes gurús, sobre el tema del liderazgo, y de veras tienen algo de razón, debemos estar preparados para todo y porque nuestra superación deberá servir de testimonio y no de tropiezo para los demás.
El mundo debe saber que los cristianos somos gente de éxito y que ese éxito, viene a través de nuestra relación de amor y fidelidad a Dios. Antes se pensaba que el evangelio era solo para la gente pobre y que el cristiano debería vivir como si hubiera hecho un voto de austeridad y pobreza y debía ser además, un hombre circunspecto.
Esto es un extremo, como también lo es, como lo menciona nuestra opinión, el hecho de pasar por encima de quien sea para llegar a obtener lo que se desea. Eso es un extremo peligroso porque se dañan testimonios y se pisotean muchas veces honras y como dijimos, se es de piedra de tropiezo
Mat 18:7 “¡Ay del mundo por los tropiezos! porque es necesario que vengan tropiezos, pero ¡ay de aquel hombre por quien viene el tropiezo!”
Dios es el origen del amor, ese amor que no podemos comprender, que nos dice que amemos a nuestro prójimo y también a nuestros enemigos. Pero en este mundo lleno de lujurias, entuertos, coimas, hipocresías, fuguretismos, argollas y donde todos quieren ser los líderes y donde quizá hemos sido víctimas de estos seres humanos que pasan atropellándonos y a sus propios principios.
No es fácil amarlos, después de habernos decepcionado y sufrido sus traiciones y su injusticia. No es posible amarlos en nuestro humano entendimiento, segados muchas veces, por la ley, que aun, sin figurar escrita, se impone el mundo, y que es la ley, de la justicia retributiva, es decir, “te hago lo mismo que me hiciste”, o te hago peor aún, a lo recibido, “para que no te vuelvas a meter conmigo.”
Pero Jesús dijo en Mateo 5:43-45
“Oísteis que fue dicho: Amarás a tu prójimo, y aborrecerás a tu enemigo. Pero yo os digo: Amad a vuestros enemigos, bendecid a los que os maldicen, haced bien a los que os aborrecen, y orad por los que os ultrajan y os persiguen; para que seáis hijos de vuestro Padre que está en los cielos, que hace salir su sol sobre malos y buenos, y que hace llover sobre justos e injustos.”
Amar a nuestros enemigos; esto es real, es abrigar y tener deseos reales, benignos y compasivos para los que nos dañaron, maldijeron, ultrajaron, aborrecieron y aún a los que nos persiguen.
Dios, nos dio un gran ejemplo de amor, sacrificando a su hijo unigénito por nosotros, y realmente, con nuestra manera de vivir, en el pecado, nos convertíamos también en sus enemigos.
Rom 5:10 “Porque si siendo enemigos, fuimos reconciliados con Dios por la muerte de su Hijo, mucho más, estando reconciliados, seremos salvos por su vida.”
Siempre digo, que si nosotros sembramos amor, sin fingimientos y sin buscar retribuciones, estoy seguro que donde lo siembres, nacerá, crecerá, se desarrollará, y podrá ser compartida a muchos como una fuente de amor.
1Juan 4:16 "Y nosotros hemos conocido y creído el amor que Dios tiene para con nosotros. Dios es amor. Y el que permanece en el amor permanece en Dios, y Dios permanece en él".
Finalmente podemos comprender que el origen del amor es Dios, por tanto todo aquel que se declare ser practicante del amor es porque permanece en Dios y Dios en él. Esta permanencia de Dios sobre el hombre reposa en el corazón; por lo cual, para poder amar, verdaderamente, necesitamos ser llenos de este amor y poder alumbrar con este amor este mundo tan lleno de odios y rencores.
Dios te bendiga y te guarde
Willy + Nella Colacci
Muy lindo el significado del verdadero amor de Dios..,Espero seguir este ejemplo y ser llenado de este amor..........Dios los bendiga siempre Pastor Willy y Nella
ResponderEliminar